La Vijanera

Zarramacos de La Vijanera
Zarramacos de La Vijanera
La Vijanera: Camuñas y el Oso
La Vijanera: Camuñas y el Oso

La Vijanera es una fiesta carnavalesca de invierno que se celebra en Silió, en el valle de Iguña, el primer domingo del año. Fiestas similares hubo en otros pueblos de Iguña y en otros valles de Cantabria: Toranzo, Polaciones,...Prohibida durante la dictadura, en 1982 fue recuperada en Silió por la Asociación Cultural Bígaro, celebrándose desde ese año con creciente éxito de público. Desde 2009 es Fiesta de Interés Nacional.
Convenientemente disfrazados, representando diferentes personajes, los varones del pueblo, fundamentalmente los mozos, desfilan a lo largo del pueblo representando varias escenas que culminan en la campa de las proximidades de la iglesia románica de san Facundo y San Primitivo (monumento de Interés Histórico Artístico) donde se cantan las coplas de carácter satírico en las que se hace un repaso a los sucesos locales y regionales e incluso a los nacionales e internacionales para concluir, tras el parto de la preñá y la muerte del oso, en una contundente comida a base de cocido y cordero.
Al alba los mozos recorren el pueblo provistos de campanos que hacen sonar despertando al vecindario congregando a los vijaneros en la escuela que es el punto donde se congrega la comparsa que cuando se aproxima el mediodía se dirige a la parte alta del pueblo a la captura del oso, personaje central de la representación que acabará al finalizar la farsa con su muerte a palos, simbolizando el triunfo sobre los males y los malos espíritus.
Desde la parte alta la comitiva, que ya ha reunido a todos los participantes, atraviesa el pueblo y se dirige hacia la entrada del pueblo, en su límite con Molledo, donde se escenifica la "defensa de la raya" donde se dan los gritos rituales: “¿queréis guerra, o paz?", que rememora cuando en el pasado se representaba la vijanera en los otros pueblos y se llegaba a estos desafíos en defensa del territorio. Realidad o leyenda, parece ser que no siempre acababa pacíficamente el desafío, como la hace en la actualidad. Al son del cuerno, el danzarín negro repite el grito mientras alternativamente los danzarines, negros y blancos, danzan dando grandes saltos apoyados en sus palos al son de los campanos de los zarramacos.
Tras los bailes y gritos rituales, que acaban en paz, la comitiva vuelve hacia el pueblo y se dirigen a la campa donde en un escenario se reúnen todos los personajes dando paso a las coplas que hacen el repaso del año anteriormente pasado, acto que culmina con el parto de la preñá que pare un animal doméstico que es lanzado al aire y que varía con los años simbolizando buenos augurios para el año que comienza.
Ya, la comitiva se dirige a la plaza, junto a la iglesia románica, donde se escenifica una danza alrededor del oso que va siendo apaleado hasta que cae muerto por los palos de los zarramacos que finalizan la representación todos alrededor de la fiera muerta dando paso a la comida y, cómo no, a la bebida.