Liébana

Camaleño y los Picos de Europa
Camaleño y los Picos de Europa

Liébana es, sin duda, la más definida de las comarcas de Cantabria, configurada como un mundo cerrado en el que varios valles, rodeados de altas cumbres, destacando al norte el impresionante murallón de los Picos de Europa, se disponen de manera radial en torno a Potes, su centro natural. Pero Potes no es el único núcleo de población que se encontrará en una ruta montañera que bien podría denominarse "las cien rutas de La Liébana", ya que más de cien son los pueblos de esta comarca dominada por el sorprendente y majestuoso macizo de los Picos de Europa.

En 1885 apareció en Londres un libro titulado "The Higlands of Cantabria" ("Las Tierras Altas de Cantabria", en el que sus autores M. Ross y H. Stonehewer, afirmaban: "... a partir de Urdón y en media hora, podrá verse el más excelso paisaje que se puede encontrar en Europa". Y es que Urdón es la puerta norte de Liébana, y Liébana un auténtico paraíso para quienes aman el paisaje.

Las obras hechas por los lebaniegos parecen querer demostrar que también el hombre forma parte del paisaje imponente. Así, a través de su historia, los habitantes de Liébana levantaron el templo mozárabe de Santa María de Lebeña, el Monasterio de Santo Toribio, la iglesia de Santa María de Piasca y, en un afán de orgullo nobiliario, la torre del Infantado en Potes y la de los Condes en Mogrovejo.

Hay, además, en los nombres de los pueblos de Liébana una mágica sonoridad que parece impuesta para que quien los aprenda no se olvide de ellos.. Y algo de eso debió pasarle al Marqués de Santillana (1388 – 1458) cuando al escribir una de sus serranillas, recordó en sus versos los nombres de Bores, Lama, Frama y Espinama. O ¿es que acaso el gran señor feudal de La Liébana, al mencionar estos pueblos tan distantes entre sí, quiso hacer de un aparente y trivial tema amoroso con una mozuela lebaniega, una soterrada declaración de soberanía sobre sus disputados dominios? Da igual cuál fuera el motivo del marqués, pues si recordar es bello, adueñarse de Liébana lo es mucho más.

 
 


"Mozuela de Bores
allá do la Lama
púsom'en amores.
Cuidé qu'olvidado
Amor me tenía,
como quien s'había
grand tiempo dejado
de tales dolores,
que más que la llama
queman amadores.
Mas vi la fermosa
de buen continente,
la cara placiente,
fresca como rosa,
de tales colores
cual nunca vi dama
nin otra, señores.
Por lo cual: «Señora
-le dije-, en verdad
la vuestra beldad
saldrá desd'agora
dentr'estos alcores,
pues meresce fama
de grandes loores».
Dijo: «Caballero,
tiradvos afuera;
dejad la vaquera
pasar al otero;
ca dos labradores
me piden de Frama,
entrambos pastores».
«Señora, pastor
seré si queredes;
mandarme podedes,
como a servidor;
mayores dulzores
será a mí la brama
que oír ruiseñores».
Así concluimos
el nuestro proceso
sin facer exceso,
e nos avenimos.
E fueron las flores
de cabe Espinama
los encubridores".

"Mozuela de Bores", Serranilla IV del Marqués de Santillana, siglo XV

Lebeña
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