Parque Natural de Oyambre
El Parque Natural de
Oyambre, con una
superficie de 5.800 hectáreas se limita entre la Punta
Lumbreras, Comillas,
por el este, continuando por la desembocadura de la ría
de La Rabia y la playa de Oyambre hasta el cabo
Oyambre,
sigue la playa del Merón, pasando por la desembocadura
de la ría de San Vicente de la Barquera y por la Punta
Liñera y la del Fraile llegar a la punta
de África,
por el oeste, en el borde de la ensenada
de Fuentes y la
playa de Santillán.
Desde aquí, pasando por el Cueto
del Arco llega hasta
el borde de Serdio y hasta Estrada,
llegando al límite
de El Barcenal, continuando hasta Losvia y La
Revilla y por
Sejo de Arriba llegar hasta el alto del Monte
Corona, pasando
junto al pueblo de Caviedes y por la ermita
de San Antonio hasta la casa del guarda del Monte
Corona y sigue hasta la
ermita de San Esteban y descendiendo por Rubárcena llega hasta la Punta
Lumbreras pasando junto a la Universidad
Pontificia de Comillas.
Afecta, en parte, a los municipios
de Comillas, San
Vicente de la Barquera, Val
de San Vicente,
Valdáliga y Udías,
presentando tres tipos morfológicos y ambientales:
el litoral, con playas, rías, estuarios, acantilados
y dunas; el forestal, en el Monte Corona y un ámplio
conjunto de praderías, monte bajo y matorrales, y
paisajes litorales.
La mayor parte de su superficie está integrada
por praderías con un bajo nivel de edificaciones,
si bien el mayor atractivo para el visitante del Parque reside
en la franja litoral de singular belleza por la alternancia
de los acantilados con los estuarios, que forman dos conjuntos
de playas, a ambos lados del cabo de
Oyambre. Al este del
cabo nos encontramos con la playa de
Oyambre y su continuación
en la playa de La Rabia, formadas
por la ría de La
Rabia que tiene dos brazos: el formado por el río
Capitán y el formado por el río
Turbio, con
sus correspondientes marismas, la marisma
de Zapedo y la de Rioturbio que,
además de su interés
paisajístico, presentan un alto interés por
su biodiversidad que se ve acrecentado en las épocas
migratorias de aves.
Al oeste del cabo Oyambre, el sistema
de playas
de San Vicente de la Barquera va adquiriendo
diferentes denominaciones: Gerra, Bederna, El
Merón, La Braña, El
Rosal,
El Puntal y El
Tostadero, diferencia en parte debida a que
la playa, que en marea baja es una y continua, queda dividida
con la marea alta. La playa del Tostadero se sitúa
ya en plena ría de San Vicente de la Barquera, frente
al pueblo.
La ría de San Vicente de la Barquera, al igual que
la de La Rabia, tiene dos brazos con su correspondientes
marismas. La Marisma de Rubín, la más amplia,
es la formada por el río Escudo; la Marisma
de Pombo está formada por el río Gandarillas. Ambas
envuelven la puebla vieja de San Vicente
de la Barquera.
La riqueza y diversidad biológica de esta franja
litoral se extiende más allá de los límites
del Parque Natural de Oyambre, quedando toda esta franja
litoral englobada como Lugar de Importancia
Comunitaria con
la denominación Rías Occidentales y Duna de
Oyambre, que llega hasta el límite costero de Cantabria por el oeste con las rías de Tina Menor y Tina
Mayor y sus estuarios producidos por los ríos Nansa y Deva,
respectivamente.
La franja litoral y las onduladas praderías
del Parque que la bordean se pueden contemplar de forma privilegiada
desde el Monte Corona, que ofrece
en el lugar en que se haya la ermita
de San Esteban un mirador excepcional no sólo
sobre la mayor parte del Parque, sino sobre una gran parte
de la zona occidental de Cantabria llegando
hasta los Picos de Europa. Hasta la ermita
de San Esteban se puede llegar desde La
Hayuela, en la carretera que une
Cabezón
de la Sal con Comillas, o desde Caviedes, pasando por la
otra ermita del Monte Corona, la de San
Antonio. Y desde
San Esteban se puede llegar hasta Rio
Turbio y su marisma,
en la ría de la Rabia por caminos sin asfaltar pero
en relativo buen estado, salvo algunos desperfectos originados
como consecuencia de la intensiva explotación maderera
a la que está sometido el Monte
Corona, que fuera
uno de los bosques autóctonos más importantes
de Cantabria y que hoy apenas se conserva en tal condición
en una cuarta parte de su extensión. El entorno de
ambas ermitas está acondicionado como área
recreativa.